Una isla fantástica con un nombre puesto, al parecer, por unos marineros españoles que encallaron en su costa en una mala época, cuando esperaban reunirse con el resto de compañeros y tuvieron que pasar la fiesta allí tirados.

No sé si es cierta la historia pero la isla merece mucho la pena, especialmente para ver tiburones zorro. Lamentablemente la cámara, con 15 años ya de servicio, dijo que no quería encenderse aquel día. Habrá que volver en otro momento para hacer las fotos...

Lo que sí funcionó fue el dron. Por lo menos.

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